Queridísimos Reyes Magos:

Me llamo Alex:

Un año más, acudo a sus majestades para solicitar una serie de regalos por creer que los merezco ya que mi comportamiento ha sido ejemplar. En realidad, debería enviar la misma carta que les he ido remitiendo durante los últimos treinta años y que, por razones que desconozco, no ha sido atendida nunca jamás. Ni mucho ni poco.

Supongo que la gran carga de trabajo a la que se ven sometidos durante el periodo navideño es la razón por lo que esto sucede aunque me está empezando a tocar los huevos este asunto (perdón por el tono, pero me veo obligado a ser explícito con este asunto ya que cuando estoy cansado o sometido a una gran presión tengo que madrugar, currar y estar calladito).

Tampoco pedía nada del otro mundo, no crean, y no entiendo por qué hay niños que sí reciben lo que piden y a mí se me niega una vez tras otra.
No puede negar que todo esto me irrita enormemente y me lleva a pensar que ustedes son incompetentes y tres listos que viven de las rentas desde hace mucho tiempo. Unos tipos sin escrúpulos que sólo buscan protagonismo. Pero no me lo tomen en cuenta. Cuando dije que ustedes eran unos mierdas no pensaba lo que decía. Era un pronto. Lo tengo muy malo.
Ya sé que pedir la desaparición entre grandes padecimientos de la clase política, la ruina de los bancos, que los fabricantes de armas se metan los misiles por el culo o que los ricos se queden sin un puto duro para que se jodan y sepan de qué va el rollo, es algo poco navideño. Lo sé. Pero creo que tengo el mismo derecho que cualquiera a ser atendido.
Soy consciente de que ustedes pueden hacer su trabajo gracias al sistema capitalista asqueroso que domina el mundo y a la distribución de la riqueza que se hace en este planeta que estamos convirtiendo en una cloaca (son ustedes parte de un sistema que hace potar a cualquiera), pero no puedo evitar pedir lo que creo que es justo.
Si quieren pueden ustedes mirar en sus archivos y leer mis cartas anteriores (eso si no se han limpiado su real trasero con ellas). Añadan a las peticiones habituales una más: Iros a la mierda titiriteros de los cojones.
Ahora si que tienen ustedes una razón de peso para no hacer ni puto caso a lo que pido. Espero que sus navidades se conviertan en un puto infierno.

Con mis respetos y consideración eterna.

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